viernes, 29 de octubre de 2010

sábado, 16 de octubre de 2010

Cuidandome...


Ya esta, ya me he resfriado, me pasaría el día tumbada, entre estornudos y moqueando. Creo y no digo nombres que alguna me lo ha pasado, entre las letras de algun comentario.... jajaja.

Suerte que mi Señor ha cuidado de mi, arropándome, acariciándome... vigilando mi sueño.

Gracias mi Señor por cuidarme.

Como tu Amo te exijo y te domino... pero te cuido, te arrebujo y te doy amorosos besos cuando por la fiebre te sube la temperatura... ¡y ahora no vayas corriendo a buscar el termómetro, que te conozco...!

lunes, 11 de octubre de 2010

Un cuento....

Cuento del Conde Lucanor, obra escrita por Don Juan Manuel entre 1330 y 1335...


Cuento XXX


Lo que sucedió al Rey Abenabet de Sevilla con Romaiquía, su mujer

Un día hablaba el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, de este modo:

-Patronio, mirad lo que me sucede con un hombre: muchas veces me pide que lo ayude y lo socorra con algún dinero; aunque, cada vez que así lo hago, me da muestras de agradecimiento, cuando me vuelve a pedir, si no queda contento con cuanto le doy, se enfada, se muestra descontentadizo y parece haber olvidado cuantos favores le he hecho anteriormente. Como sé de vuestro buen juicio, os ruego que me aconsejéis el modo de portarme con él.

-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, me parece que os ocurre con este hombre lo que le sucedió al rey Abenabet de Sevilla con Romaiquía, su mujer.

El conde le preguntó qué les había pasado.

-Señor conde -dijo Patronio-, el rey Abenabet estaba casado con Romaiquía y la amaba más que a nadie en el mundo. Ella era muy buena y los moros aún la recuerdan por sus dichos y hechos ejemplares; pero tenía un defecto, y es que a veces era antojadiza y caprichosa.

Sucedió que un día, estando en Córdoba en el mes de febrero, cayó una nevada y, cuando Romaiquía vio la nieve, se puso a llorar. El rey le preguntó por qué lloraba, y ella le contestó que porque nunca la dejaba ir a sitios donde nevara. El rey, para complacerla, pues Córdoba es una tierra cálida y allí no suele nevar, mandó plantar almendros en toda la sierra de Córdoba, para que, al florecer en febrero, pareciesen cubiertos de nieve y la reina viera cumplido su deseo.

Y otra vez, estando Romaiquía en sus habitaciones, que daban al río, vio a una mujer, que, descalza en la glera, removía el lodo para hacer adobes. Y cuando la reina la vio, comenzó a llorar. El rey le preguntó el motivo de su llanto, y ella le contestó que nunca podía hacer lo que quería, ni siquiera lo que aquella humilde mujer. El rey, para complacerla, mandó llenar de agua de rosas un gran lago que hay en Córdoba; luego ordenó que lo vaciaran de tierra y llenaran de azúcar, canela, espliego, clavo, almizcle, ámbar y algalia, y de cuantas especias desprenden buenos olores. Por último, mandó arrancar la paja, con la que hacen los adobes, y plantar allí caña de azúcar. Cuando el lago estuvo lleno de estas cosas y el lodo era lo que podéis imaginar, dijo el rey a su esposa que se descalzase y que pisara aquel lodo e hiciese con él cuantos adobes gustara.

Otra vez, porque se le antojó una cosa, comenzó a llorar Romaiquía. El rey le preguntó por qué lloraba y ella le contestó que cómo no iba a llorar si él nunca hacía nada por darle gusto. El buen rey, viendo que ella no apreciaba tantas cosas como había hecho por complacerla y no sabiendo qué más pudiera hacer, le dijo en árabe estas palabras: «Wa la mahar aten?»; que quiere decir: «¿Ni siquiera el día de lodo?»; para darle a entender que, si se había olvidado de tantos caprichos en los que él la había complacido, debía recordar siempre el lodo que él había mandado preparar para contentarla.

-Y así a vos, señor conde, si ese hombre olvida y no agradece cuanto por él habéis hecho, simplemente porque no lo hicisteis como él quisiera, os aconsejo que no hagáis nada por él que os perjudique. Y también os aconsejo que, si alguien hiciese por vos algo que os favorezca, pero después no hace todo lo que vos quisierais, no por eso olvidéis el bien que os ha hecho.

Al conde le pareció este un buen consejo, lo siguió y le fue muy bien.

Y viendo don Juan que esta era una buena historia, la mandó poner en este libro e hizo los versos, que dicen así:

Por quien no agradece tus favores,
no abandones nunca tus labores.


Así es mi sumisa, creo que este cuento te es perfectamente aplicable: a tu Amo lo juzgarás, no por un detalle, sino que deberás recordar todo su comportamiento en conjunto y la entrega en su Dominación.

sábado, 9 de octubre de 2010

Una mala actitud....

A diario descubro algo en mi Señor, en mi misma, en nuestra relación que me confirma aun más en mi sumisión hacia Él.

Hoy como una niña he puesto “morritos”, porque he considerado que mi Señor no me prestaba la suficiente atención en un momento concreto del día, y a conciencia he adoptado una actitud de “ofendida” que no debería haber tomado, pero que en ese momento no podía evitar sentir. A veces no me doy cuenta de mis faltas hasta haber reflexionado sobre ellas, y es entonces cuando siento la necesidad de confesarme y abrirme a mi Señor.

Estoy satisfecha y contenta, de cómo he admitido que mi actitud en ese momento no ha sido la correcta, comportándome como una niña mimada y egoísta, que se molesta cuando no le hacen caso.

Soy muy transparente, cuando estoy alegre, soy como dicen algunos de nuestros amigos, un “cascabel”. Por otra parte cuando algo me preocupa, me molesta o incomoda….. se me nota descaradamente, pero…. soy incapaz de decir el "porqué", o el "qué" ha sido el origen de tal cambio, hasta que yo misma no analizo la situación no se hacerlo en voz alta, pasado un rato… hasta que el “calenton” pasa a ser racional….. Y hoy ha sido así, yo misma he confesado que me sentía mal por la actitud adoptada, he explicado a mi Señor los sentimientos que en ese momento me han llevado a esa actitud y he admitido mi error.

Vamos encajando, poco a poco, las piezas de este puzzle… de nuestra relación. Hoy para mí, hemos colocado una pieza crucial…

Que mejor en este momento que citar a mi Señor... y Sus sabios consejos.

(81) En contraposición a la ocultación, la transparencia (dentro de los límites de tu sumisión) debería ser tu gran virtud como sumisa, tu mejor entrega. La transparencia supone la entrega de tus estados de ánimo, tus sentimientos más íntimos, tus temores, esperanzas, etc. Tu Amo debería saber apreciarla y valorarla como la más bella de tus entregas. Además, sin conocimiento no hay dominación posible, por ello la transparencia es un medio excelente para que tu Amo te conozca mejor. Con ella ayudarás a que su dominación tenga mejor calidad y sea más segura. Además gracias a ella conseguirás que confíe más en ti.

El Faro

100 Consejos para elegir tu Amo en la red

Gracias por Su dedicación, Su infinita paciencia, Su control… mi Amo.

Así es sumisa mía, hoy hemos comprobado una vez más que los mecanismos de nuestra relación funcionan. Pero recuerda: para que nuestra relación siga funcionando deberemos estar juntos, pasar tiempo uno al lado del otro.


viernes, 1 de octubre de 2010

Saltan chispas....


Saludos a tod@s!!!

Hace más de un mes que no escribo…. que vaga me he vuelto…jajajaja!

Gracias por las chispas, malisima{DT}, Morgan, shadiraDeDomS y bruixeta…. Y ya sabéis el dicho… “Donde las dan, las toman…. “ así que ahí va….

Estos son los blogs que no podría dejar de leer, porque gracias a ellos, aprendo, río, lloro…. Son esas chispas con nombre propio, con las convivo en este “nuestro” caminar….

El Faro Que no suene a peloteo, eh! Que Él es la chispa que pone en marchar mi motorcito particular… jajajaja.

Siempre......malisima

Simplemente.... morgan

Aprendiendo a ser tuya.... veronica

Elisabeth...... beth

Alma y sentir de lobo.... Amo y Sr

Alma y deseo....sialbeya

Feliz siendo sumisa..... shurime

Atipica razón.... BlauiBlau

Para ti..., turbia.


Un besote grande grande a tod@s


Para relajarse...

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